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Es lo único que se conserva
en la actualidad de la antigua iglesia San Bartolomé de Olaso. De portada
ojival, ostenta una inscripción que revela el nombre del maestro Martín
Sancho que la construyó y el año de 1459, en que fue erigida. Luce en su
interior una hermosa puerta abocinada.
El arco de entrada dividido
por un mantel está decorado en su apuntamiento por un ancho angrelado, muy
común en las iglesias góticas de Bizkaia. En las grandes cabetas, entre
archivoltas y bajo los doseles corren veinte estatuillas. El arco de
entrada, de doble montura, forma tímpano, decorado por angrelado, pero
cuya parte central no lleva, hoy, ningún trabajo de escultura. En
fotografías más antiguas se advierte que pusieron allí una inscripción
relacionada con la idea de la muerte y coronada por una calavera y dos
tibias cruzadas. Esta inscripción no pudo ser originaria, sino de cuando
se dedicó la portada a entrada del Cementerio. Es muy fácil que en sus
orígenes tuviera unas historias bíblicas.
En un principio fueron seis
las esculturas de santos representadas en las jambas, pero la última, a la
derecha, falta. Las cinco restantes se refieren a San Pedro, San Pablo,
San Bartolomé, San Juan Bautista y San Sebastián.
Qué ver
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